Mi abuelo me contó una vez, que montó una vez en un autobús de esos que van hasta las patas, vamos, que la gente iba también en la baca del bus junto a maletas y demás, incluido también un ataúd, vacío, eso sí. El caso es que empezó a llover, y la gente que estaba arriba empezó a meterse dentro del bus, pero uno decidió que mejor, que ya que estaba allí ese ataúd, vacío, pues na, se podría emplear, y ahí que se metió. El hombre se quedó dormido y la lluvia escampó. La gente volvió a subirse arriba incluyendo las demás personas que se incorporaban al bus en sus paradas. El hombre se despertó y quiso comprobar si había parado de llover para ver si podía salir ya. Abrió un poco el ataúd y saco una mano. La gente lo vio y empezó a chillar. El hombre al oír los chillidos abrió el ataúd rápido y se levantó. La gente se daba empujones, se tiraban del bus en marcha...se lió una fina.
Esa misma historia se la he oído hoy a un zapatero al que le he comprado unas sandalias. Aunque él estaba esperando el bus y vio la escena cuando se iba a montar. Mi hermana y yo le comentamos lo de mi abuelo, que él iba en ese bus...Casualidades de la vida.
Al parecer fue una historia bastante conocida, puesto que salió en los periódicos y todo.
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